Sin perder la esperanza soñar, reír y llorar.
Sin perder la esperanza observar, aprender y actuar.
Sin perder la esperanza, a veces se pierde
Pero gracias a la resistencia humana en los lugares más inhóspito y hostiles no tenemos más obligación que resistir y persistir en ti.
Vida

lunes, 29 de noviembre de 2010

Entre fichar a Cantoná o tu confianza



Derrota total de las diferentes fuerzas de izquierdas en Cataluña. Para el PSC y ERC la caída ha sido clarísima. ICV-EUiA, en menor medida pero tampoco sale airosa del experimento tripartito. Y es que las acciones se pagan. Las grandes acciones (que no digo positivas) siempre llevan un precio incorporado en politica. Las diferentes actuaciones de los tres representantes a nivel nacional así como en Cataluña, véase nefasta gestión económica de la crisis, 4 millones y medio de parados, independentismo catalanista insultante o abusivo uso de la fuerza policial y la comunión de estos tres errores por poner solo un ejemplo, en un gobierno común. La factura ha sido muy alta en estas elecciones. Pero lo más grave no es esto sino la victoria de una opción claramente racista, nacionalista y de derechas.

40%. Al final los que no votan, bien directamente porque piensan que la poĺitica no les afecta y pasan de ella, grave error, bien porque nadie les convence o quieren así manifestar su cabreo con alguna formación política o con la politica en general, al final digo, que con su no acción son parte decisiva en que gane la derecha. Es así de duro, no se trata de que la responsabilidad en el triunfo de las derechas recaiga solo en la clase politica, sino que el avance hacia lo que será más retroceso social también debe ser algo que interiorice el ciudadano y la ciudadana. Si no te sientes parte de algo nunca vas a querer participar, eso está claro, ocurre que tenemos el sistema democrático que tenemos, descafeinado pero es en el que hay que jugar sino no cuentas. La participación en la abstención, una vez más, sigue siendo el defecto de nuestra democracia. Aunque podemos decir que algo más de cien mil personas que en las anteriores elecciones no votaron, en esta ocasión sí lo han hecho (sean nuevos votantes o convencidos de alguna opción). Lo cierto es que más de dos millones de personas no han votado y más de noventa mil lo han hecho en blanco.

Mientras seguía los resultados electorales y a falta de escrutar un 5% los resultados ya estaban claros. Mas, por fin como el mismo ha dicho, lo ha conseguido. Montilla se marcha llevandose una derrota y Joan Herrera apela a que sera beligerante con los recortes sociales. Esquerra se hunde en sí misma y el ex presidente del Barça obtiene 3 escaños. Pero a falta de ese 5% psc y ciu pierden un escaño. Parada culé. Laporta SI. Y sube a 4.

Los procesos electorales nunca dejan de ser soprendentes. De repente aparece alguien que juega con su imagen, con su simpatía y con aquellos a los que ha tenido como aficíon, pero sin programa político alguno, ni una prueba de como sería gestionando lo público, sin saber su grado de conocimiento de los problemas de la gente, de las ciudades, del entorno, y zas...se cuela. A otras iniciativas no les sale tan bien la jugada, que se lo digan a los que se han quedado en Desde Baix. Ya se sabe con la izquierda, tanta dispersión confunde y en muchos casos ante la ofensa por la falta de responsabilidad de que los que inventan bloques, pisos, subterráneos o azoteas, y quizá la falta de decisiones más enérgicas, el cabreo toma la palabra y a abstenerse.

Y mientras tanto agarrémonos bien a lo que tenemos que cada vez va a ser mucho menos.

Y mientras tanto pensemos qué hubiera ocurrido si las dudas, los temores, la pereza o el hastío se hubiesen transformado en claridad, valentía, ánimo e ilusión por la democracia.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Realidad alucinógena

Como si el ambiente estuviera cargado de Ayaguasca o de Cannabis parece que caminamos torpemente y sin remedio hacia la desaparición de los valores humanos.

A ningún gobierno le interesa el Sahara, solo a los que entramos dentro de la masa denominada "pueblo" al que nadie escucha pero gracias al cual están amparados los "expertos" en resolución de conflictos para tomar decisiones "democráticas".

Será que no me puedo creer lo que cada día hay que escuchar. Realidad y ficción, lo primero se niega, se amuralla, se derriba, se criminaliza, lo segundo es lo que se inventa, lo que se disfraza de Sentido de Estado, como si este no lo compusiéramos tú y yo.

Pero no importa. Lo que digamos los otros, que somos los que damos la legitimidad para que adopten decisiones en nuestro nombre realmente no importa. Solo somos un voto útil. Para que puedan gobernar pensando en ellos. Estamos en ese mundo al revés en el que la pobreza, la exclusión o la tortura se ven como algo con lo que hay que acostumbrarse a vivir. En ese en el que solo valen los derechos que lleven una rúbrica bancaria. El derecho como moneda de cambio. No es eso lo que yo aprendí mientras estudiaba Derecho Internacional o Derecho Mercantil.

No me gusta no oir palabra alguna de condena a lo que está haciendo Marruecos con el Sahara, tampoco me gusta el cinismo, la tomadura de pelo así a la cara, al más puro estilo pepero. Trinidad nos comunica (lo siento pero me da vergüenza ponerle el cargo que representa aunque seguramente en su partido la consideren "experta" en asuntos exteriores) que España no tiene responsabilidades con el Sahara, que en nuestro territorio no ha pasado nada y que no es nuestro problema.

También nos intenta seducir bajo el elemento de la falta de cobertura mediática al asunto con lo que no podemos ser unos irresponsables y condenar a Marruecos por algo que no sabemos con certeza que está ocurriendo, aunque sea el propio gobierno marroquí el que no deja entrar a la prensa pero eso sí, tiene claro que en las dos partes ha habido pérdidas. Y presto y veloz acude Marruecos a nuestro país a levantar serias sospechas de las relaciones entre Al-Qaeda y el pueblo saharaui. Ostia. Lo siento, pero es que ante tales afirmaciones flipo.

Creo que hay pocos pueblos que lleven tantos años esperando que se cumpla su derecho a la autodeterminación y que lo hagan de un modo tan paciente y tan pacífico. Que ahora se intente dar la vuelta a los acontecimientos ocurridos, que no es un conflicto, sino una invasión, un ataque, unilateral y se diga que los saharauis también han atacado es de tener tan poca sangre en las venas que no puede más que provocar una indignación y una rabia inmensa. Frente a la monarquía alauita, que nadie duda de los intereses comerciales que tenemos y frente a un pueblo masacrado, ignorado, desahuciado, yo, si tengo que renunciar a algo renunciaría a lo primero, nunca una sociedad que quiera profundizar en los derechos humanos puede poner estos en segundo lugar por motivos económicos, nunca un Estado ni una unión de Estados debe actuar en contra de los intereses de las personas.

Y entre tanto en la casa ministerial de cultura Mª Angeles se apresura a valorar la actitud del mundo de la cultura en apoyo al Sahara pero mejor que se estén calladitos, que los expertos son ellos.

En la organización en la que estoy no nos callamos y tenemos muy claro lo que es prioritario. Nunca vamos a callarnos ante la violación sistemática de los derechos adquiridos del Sahara, como no lo hicimos cuando vivimos la huelga de hambre iniciada por Aminetou Haidar ni ahora con este nuevo asalto a la población saharaui, no lo ha hecho nuestro europarlamentario Willy Meyer que inmediatamente viajó a El Aaiún, no lo ha hecho denunciando constantemente lo que está sucediendo en nuestra ex colonia, no ha parado de solicitar la convocatoria urgente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas así como ha solicitado que Rubalcaba se reúna con el Frente Polisario.

No sabe una en qué temerario mundo se encuentra, no hay día que no deje de sorprenderme antes las barbaridades y atrocidades que se consienten por los gobiernos y que nadie reaccione. Un día de estos, nos tocará a los que "supuestamente" estamos a salvo (que no lo estamos tanto pues hace ya tres años que venimos padeciendo una crisis brutal y que no promete desaparecer) y entonces nos daremos cuenta que estamos solos, que estamos abandonados y pediremos ayuda pero nadie nos la dará. Somos solo números, hormiguitas que encadenadas dan vueltas y vueltas alrededor de un pastel que nunca podemos probar.

"Había una vez un pueblo, el saharaui, que vivía en un desierto africano, a orillas del Atlántico, era una gente pacífica, que vivía en haimas o en casas de adobe, que no tenía mucho y todo aquel que lo visitaba se dejaba parte de su vida en él, era rico en fosfatos y en pesca pero Marruecos controlaba toda actividad económica y comercial, había una vez un pueblo que sufrió un asalto del fascismo y la monarquía más absoluta y al que se abandonó. Un día ese pueblo, en vísperas del 35 aniversario de la Marcha Verde, acampó pacíficamente para pedir que se cumpliera el referéndum al que tienen derecho, reconocido por naciones unidas, una institución entre cuyas misiones está la de proteger los derechos humanos. Pero el gobierno y la monarquía invadieron el campamento destrozándolo todo, provocando numerosos heridos, desaparecidos, y muertos. Frente a estos hechos había otra realidad "experta" y es que ¡fueron ellos!, que no permanecieron en sus casas, que no asumieron con un yugo bien amarrado que su derecho aunque es real, está escrito y les pertenece, solo es una pantomima más para los dirigentes nacionales e internacionales y por lo tanto nunca podrán ejercerlo. Fueron ellos los que provocaron, los que decidieron poner en la agenda internacional algo que no es prioritario, algo que no es importante y por lo tanto quien con fuego juega al final se quema. Y por lo tanto nunca tuvo interés para ningún gobierno. Lo ocurrido fue solo una alucinación popular.
Había una vez un niño que se hizo grande y conoció la historia de este pueblo y quiso ir, y quiso conocerlo. Pero ya era tarde, la realidad alucinada la borró del mapa pues de un plumazo y con toda la impunidad posible nadie supo que pasó aquel noviembre de 2010 en el que un pueblo con una historia que podía haber sido la de una provincia de nuestra España, desapareció"

Este puede ser el cuento que algún día, y quizá no muy lejano, si nadie lo evita, tengamos que contarle a nuestros hijos. Este será el cuento que difícilmente puedan entender pues ante una inocente pregunta como ¿y por qué nadie impidió que este pueblo desapareciera? nuestra respuesta sea de un silencio tan absolutamente ensordecedor que la criatura solo pueda imaginar una realidad enteramente alucinógena.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Yo confieso


Ante Hitchcok cual filme de intriga, aunque en este caso creo que se aproximaría más a Psicosis o Los pájaros o cualquier otra en la que el terror sea el intérprete principal.

Confieso que me siento desconcertada, que no temo la lucha pero sí al dolor. Confieso que la rebeldía no me incomoda porque sí lo hace la represión. Ante tanto tufo en un fin de semana con tan supuesta santidad en nuestra península me han entrado unas ganas locas de confesarme.

Confieso que no formo parte de una familia natural, mis padres se separaron porque era el lógico desenlace de su tortuosa relación.
Confieso que me gusta el sexo y adoro a mis hijos, tengo los que he deseado tener.
Confieso que no creo en ningún dios. La esperanza la busco en la vida que es lo único seguro con lo que cuento.

Confieso que tras la confirmación renuncié a mi relación con la Iglesia. Mis hijos son criados bajo una concepción no religiosa de su existencia.
Confieso que alguna vez me he sentido atraída por la idea de relacionarme con una mujer. Se me pasó en cuanto a mi madre se le ocurrió la misma idea y la ejecutó.
Confieso que la infidelidad ha merodeado en alguna ocasión por mi pensamiento, confieso que con un hombre tengo bastante.
Confieso que he asistido a muchas bodas, que la mayoría de mis amigos se han casado, ahora muchos de ellos van camino del divorcio.
Confieso que educo a mis hijos en colegios públicos y no asisten a la asignatura de religión, confieso que echo en falta que esa hora libre la llenen de contenido.
Confieso que uso preservativos en mis relaciones sexuales, incluso así puedes tener errores y contagiarte de sida o tener un embarazo no deseado.
Confieso que solo entro a la Iglesia cuando pierdo a alguien. En las bodas me quedo en la calle, mis amigos me conocen.
Confieso que algo se de la historia de España, confieso que sé que murieron monjas y curas, confieso que fueron muchos menos que antifascistas.
Confieso que la memoria es frágil, la sucesión papal siempre se hace con desmemoriados que tapan sus vergüenzas bajo una gran capa de santísima paternidad.

Confieso que cuando yo tenía 14 años intentaron abusar de mí, no lo consiguieron y de haberlo hecho habría abortado si me hubieran dejado embarazada.
Confieso que estoy harta de guerras, de ocupaciones, de invasiones, de conflictos. No pueden seguir cometiéndose crímenes en nombre de Dios.
Confieso que sueño con un futuro lleno de gente joven con trabajo, comprometida, educada, formada y con una tierra en la que se pueda respirar. Lamento los sueños truncados de la juventud.
Confieso que me comería cada parte del cuerpo de mis niños, confieso que la suavidad de su piel me provoca repartir caricias, confieso que soy su madre y que si alguna vez alguien se sobrepasara con ellos no respondería de mis actos.
Confieso que el incienso me relaja, no así el botafumeiro encantador de mentes bajo pérfidas miradas arzobispales y papales.
Confieso que a veces me embarco en aventuras peligrosas, pero nunca he sido beligerante en mi visión laica de la sociedad.
Confieso que también tengo fe. En el ser humano, no así en quienes utilizan la fe para extorsionar, manipular, engañar, y sacar conclusiones nada científicas del sentido de la vida.
Confieso que creo en el derecho a la vida. En el de las mujeres condenadas por abortar, en el de los niños violados a recuperar su dignidad.

Confieso que me horrorizan las "verdades" de la Iglesia. Porque el amor para ser natural debe ser querido y consentido, igual que el tener hijos; porque amarse no es patrimonio de los heterosexuales; porque el matrimonio es simplemente la unión de dos personas para garantizarse unos derechos, independientemente de la afectividad supuesta en quien lo contrae; porque el divorcio es lo aconsejable cuando dos ya no se soportan; porque los preservativos no solo evitan embarazos no deseados sino también la contracción de enfermedades, incluido por supuesto el sida; porque ser madre no es solo parir, esto es lo más fácil, lo difícil es mantener a un hijo, educarlo, quererlo, protegerlo; porque la familia como se ha venido concibiendo históricamente ya no existe, hoy en la variedad de familias está el gusto; porque mi cuerpo de mujer es solo mío y solo yo puedo decidir sobre él; porque el Estado debe gestionar lo público, y la religión pertenece al ámbito privado, no se pueden pedir más ayudas estatales ni para religiones ni para la familia que es considerada como natural por sabios jerarcas eclesiásticos , cada cual es libre de elegir en qué cree y cada cuál debe costeárselo.

Confieso que me gustan las cosas buenas que te da la vida. La mayoría de estas cosas me las prohíbe la Iglesia.

Confieso que me alegro de que las expectativas comerciales tras la visita del Papa no se hayan cubierto, aunque lamento que los comerciantes no hayan podido aumentar sus ganancias con este evento, quizá podrían haber organizado ofertas de menús baratos para los que no lo esperábamos. Confieso que como Jefe de Estado me hubiera gustado que se le hubiese tratado como a cualquier otro procedente de otro país, dejando su recepción y sus "coherentes palabras" para las conversaciones protocolarias entre comunes.

Confieso que me indigna que se atice a los no creyentes, a las parejas gays, a las mujeres que abortan, a las que se divorcian, a las familias monoparentales, a la educación laica...

Confieso que la hipocresía me mata, confieso que las ideas retrógradas de esta institución me escandalizan, confieso que el prisma bajo el que ven el mundo es tan irreal que me da miedo.