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Vida

viernes, 25 de septiembre de 2015

El feminismo o es de clase o no es. En memoria de Fanny Edelman


¿Por qué escribo sobre esto? Bien, creo que estamos en unos momentos donde los derechos en general están en un proceso de retroceso brutal, las mujeres somos parte de esa marcha atrás y considero importante que no se confunda la lucha, ya que la lucha de las mujeres feministas, no serlo es una enorme contradicción, es la igualdad entre hombres y mujeres, pero no sólo, sino que no se puede dejar de perder de vista el contenido marxista de la reivindicación y por lo tanto su contenido de clase, y no es posible avanzar en igualdad sin poner el punto de mira tanto en el sistema patriarcal como, lógicamente, en el sistema que lo mantiene, el capitalismo. 

Decía Marie Langer, destacada médica psicoanalista marxista que "ya somos muchas -y muchos también- los que sostenemos que el feminismo sin marxismo no puede lograr un cambio estructural, pero también que los partidos marxistas no son suficientes como para luchar verdaderamente por los derechos de la mujer"

Asimismo, Fanny Edelman, política y escritora feminista, comunista argentina y participante en las brigadas internacionales en defensa de la II República española, afirmaba "la lucha es ardua, ganar la subjetividad de nuestros compañerxs y, al mismo tiempo confrontar mucho más intensamente con la ideología capitalista, que apunta particularmente a las mujeres para su política de explotación y dominación de clase, nos exige no desmayar ante las dificultades, no deternos y actuar"

En el manifiesto comunista, primer documento programático del marxismo, se subrayaba que sólo un régimen de propiedad social puede poner fin a la inferioridad de la mujer, mero instrumento de producción en la sociedad capitalista. 

Ho Chi Min señalaba que "hay que liberar a la mujer y al mismo tiempo desterrar la ideología del feudalismo, de la burguesía, de la pequeña burguesía. El respeto al hombre y el menosprecio a la mujer están arraigados desde hace miles de años en la cabeza de cada cual, de cada familia, de cada capa social"

Clara Zetkin, en el periódico alemán "La Igualdad" reivindicaba todos los derechos de la mujer a la vez que impulsaba la sindicalización de las trabajadoras, reclamaba igualdad en el trabajo con igual salario, el descanso dominical la extensión de las leyes que protegían a las trabajadoras industriales a las trabajadoras a domicilio, protección social a las madres.

Alejandra Kollontai, una de las fundadoras del movimiento femenino proletario en Rusia destacaba que "la mujer de la clase obrera al mismo tiempo que desarrolla la conciencia de su personalidad y de sus derechos, nace y se desarrolla el sentido de la coletividad, el sentido del compañerismo, sentimientos que sólo se desenvuelven muy débilmente en la mujer de nuevo tipo pertenecientes a otras clases sociales"

Tanto Lenin como Gorki destacaron el despertar de las mujeres y su intervención en las huelgas obreras y en la lucha política combatiendo en las barricadas junto a los suyos o yendo a la cárcel con ellos. 

Todas estas afirmaciones o pensamientos han sido extraídos del espléndido libro de Fanny Edelman, "Feminismo y marxismo", el cual si no lo han leído recomiendo encarecidamente. 

Sin conciencia de clase no hay feminismo, y lo digo porque proliferan corrientes y movimientos supuestamente feministas, con toda la pluralidad que caracteriza al feminismo, pero que, pierden esa perspectiva. 

He podido oír de mujeres que enarbolan el feminismo como una batalla propia olvidando por completo este contenido de clase, cosas como que si hay mujeres obreras, sin trabajo, sin ingresos, y que no puedan participar en alguna actividad programada, que no vayan, o, querer representar al colectivo de mujeres sin contar con las que están en la capas más desfavorecidas, sin fraternidad de clase, y sin camaradería obrera no hay feminismo. 

Mucho cuidado con las mujeres, que no por serlo dejan de ser burguesas, socialdemócratas o capitalistas, pero que se rodean de una gran bandera de solidaridad femenina sin más proyección que la suya propia excluyendo la lucha de clases y el trabajo colectivo, eso no es feminismo, eso, como tantos hombres en su ambición de poder, se llama oportunismo, egocentría y adolece de una gran carencia de afectividad y amor entre iguales, y, no hace ningún favor ni a la unidad de las mujeres para combatir jerárquicamente su posición de inferioridad ni mucho menos ayuda a construir ese mundo igualitario donde la emancipación y la conciencia de pertenencia al mismo sector de producción obrero como fin y medio de alcanzarlo, sean la base para conseguir la igualdad real.

Ojo con el supuesto feminismo que pretende avanzar a costa de competir con otras mujeres, el feminismo sin compañerismo y basado en la competitividad y en el uso del victimismo y la derrota de otras mujeres para objetivos personalistas está muy alejado del marxismo y del sentimiento de pertenencia a una misma clase. Cuidado porque lo que puede aparentar y reportar beneficios momentáneamente, a la larga es un gran peligro de desunión y de destrucción de la unidad feminista y por tanto de abandono de las luchas obreras que son las que deber hilar feminismo con anticapitalismo. Sin identificación de la clase social no habrá avance igualitario ni político para las mujeres.

Como señalaba Fanny Edelman en el maravilloso libro mencionado y del que extraigo todas estas reflexiones, y, en estos momentos en los que la unidad popular se hace imprescindible -para derrocar al feroz capitalismo que cada vez más desemboca en fascismo y de este al terrorífico nazismo que mencionamos con tanta naturalidad y debería darnos pavor solo pronunciarlo- "nuestro mensaje debería combatir el miedo y la desesperanza y, si lográramos unirnos todas las fuerzas de izquierda, organizadas o no, podríamos iniciar un nuevo momento histórico en el cual la izquierda represente para nuestro pueblo de verdad la esperanza de una sociedad distinta, rompiendo los diques de contención que el sistema construye para impedir justamente que esa izquierda avance en su propuesta emancipadora. Nunca como hoy, para ganar, debemos ser muy fuertes ¿son sólo sueños? creo que no. Las iniquidades del capitalismo y sus crisis han alcanzado parámetros jamás conocidos"

De rabiosa actualidad.

Salud y camaradería.

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